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20 de octubre de 2013

Tomar consciencia a través del arte: Pawel Kuczynski

El ilustrador Polaco Pawel Kuczynski utiliza la sátira para describir la realidad social, política y cultural de hoy. A primera vista, sus ilustraciones pueden parecer graciosas, pero cuando se mira más de cerca, en realidadmuestran los serios problemas del mundo de hoy.




http://www.culturainquieta.com/es/ilustracion/item/2060-pawel-kuczynski.html

28 de noviembre de 2012

23 de noviembre de 2011

BULLYNG. FALTA DE TOLERANCIA Y RESPETO. Cuento: EMILIO


CUENTO: “EMILIO”
Mariana Mansilla - 4to CN

Emilio tiene 16 años, es hijo único y se lleva bien con sus padres, le gusta hablar con su única y mejor amiga Juana en clases... A veces lo retan y otras veces lo felicitan por su progreso en las materias pero, nada de ésto mucho le importa.

Lunes 3 de Abril, 2011.
En un aula con 14 chicos y 5 chicas. Y Emilio.

 “Ahí viene el marica” – le susurra Matías a su compañero de banco, Nicolás.
 “Sí, no quiero ni mirarlo… tengo miedo de que se enamore de mí si lo veo a los ojos!” – ambos se ríen mientras lo miran.
“Otro día de tortura en el colegio” piensa Emilio mientras ve como Matías y Nicolás murmullan mientras pasa. Se sienta junto a Juana, la saluda y empieza la clase de Matemáticas. Aburrido, piensa en la fiesta que se aproxima el sábado, toda la secundaria va a asistir y él evalúa todas sus opciones de vestimenta para ésta. Está muy contento ya que el viernes a la tarde fue a comprarse muchísima ropa, algo que él ama. “Creo que me voy a poner el pantalón jean viejo y la remera azul que me compre… ¡Sí, definitivamente es perfecto! con las zapatillas que me compró mamá” Algo interrumpe su mirada perdida en la ventana, un papel que voló hacia su banco de quién sabe dónde. Lo abre, lo leé, lo tira.

 “¿Qué decía Emi?” – Le pregunta Juana, sabiendo exactamente de qué se trataba.
 “Me tienen cansado Juani, no aguanto más que me molesten con ya-sabés-qué. Ya no veo la hora de que la semana de clases termine y sea sábado, ¡así salimos juntos!” – La mira, sonríe y desvía su mirada.
 “No tenés que esconder nada, no te preocupes por lo que dicen los demás. A vos te gusta quién quieras, amás a los que quieras, y nada-“
 “¡shhhhhhh! ¡Hicimos un trato de que en el colegio no hablábamos de eso!” – La interrumpe Emilio agachando la cabeza.
 “Sí, ya sé ¡Igual pensá en lo que te dije!”
Volvieron sus miradas al pizarrón.

Martes 4 de abril. 2011
“Déjenme en paz”

Miércoles 5 de abril. 2011
“¡Ya falta poco para el sábado Juani! Te morís cuando vea lo que me compré.”

Jueves 6 de abril. 2011
Tocá el timbre del recreo.
 Emi va al baño a lavarse la cara, de pronto la puerta se cierra a sus espaldas y luego vuelve a tener la marca de la mano de Matías en la cara. Tratando de no llorar piensa que cada vez frecuentaba más estos encuentros. “No hubiera dicho nada y listo. Soy un idiota… Juana no tiene razón, mi psicóloga tampoco, nadie la tiene y nadie me va a entender jamás”

“¿Qué mirás mariquita? ¿Me querés dar un beso o qué? Salí del baño antes de que te vomite en la cara” – Le grita Matías.

Viernes 7 de abril. 2011
Emilio no fue al colegio y luego del almuerzo llama a Juana.

“Juani necesito que me prestes base para taparme un moretón, para la fiesta de mañana por favor… No, es que la estaba ayudando a mi vieja a sacar unas cajas de la habitación de atrás y se me cayó una en la cara… Sí, estoy de maravilla, mañana hablamos.”

Sábado 8 de abril. 2011
18:01 hs.
Ya se bañó y arregló con Juani para ir juntos a la fiesta. Ahora mira el partido de tenis con su papá como siempre lo hacen, tomando unos mates mientras comparten quejas hacia los tenistas y sus errores no forzados, mientras comparten sus festejos, sus choque-los-cinco y felicidad cuando gana el favorito de ellos.
“Pá, esta noche me vuelvo en taxi. No quiero que me vayas a buscar porque creo que termina tarde”
 “Bueno, pero por favor cuidate, es muy peligroso a la madrugada con todos los secuestros, asesinatos y robos. Quiero que te subas a un taxi en la puerta de la fiesta y bajes en la puerta de casa ¿Entendiste?”

22:13 hs.
Llegó Juani tan linda como siempre, Emi la recibe con un abrazo y se van a su habitación. Él le muestra su ropa nueva
“Son muy cómodas las zapatillas, mi mamá me las compró. Es una genia ¡dice que las vio y dijo que eran indiscutiblemente para mí!”
 Ambos se ríen, hablan, Emi se tapa su moretón con base y listos para la fiesta tan esperada, era la primera vez que se organizaba una exclusivamente para la secundaria del colegio.

00: 31 hs.
La mejor música sonaba, todos bailaban a su manera, las voces de los chicos cantando la canción que pasaban apenas se escuchaban, la felicidad de Emi era indescriptible. La mano, las burlas, los papelitos, los moretones, esas miradas, esos murmullos, esas risitas… Nada importaba porque nadie podía evitar que él bailara cómo y cuánto quisiera.
En una esquina del boliche estaba Matías planeando una broma, muy inocente y muy cómica para él, que iba a hacer que todos hablen de ella por varios meses e inclusive AÑOS. No había duda de que iba a ser el más conocido y popular del colegio.

Matías y sus cuatro amigos, fieles seguidores, se pusieron alrededor de Emi. Sin entender lo que pasaba, empezaron a orinar encima de él. Juana gritaba desesperada pidiendo ayuda, pidiendo que dejen de reírse y de mirar sin hacer nada.

“¡Si le gusta!, ¿O no que te gusta Emilio?, ¿No es tu sueño estar rodeado de hombres y tener su aroma en tu cuerpo?” – algunos reían, otros miraban y señalaban con el dedo.

Emilio se fue corriendo y llorando de la fiesta.

No tuvo fuerzas para cumplir con lo que le había pedido el papá y sólo caminó sin rumbo por la ciudad… odiándose, odiando su vida, su forma de ser, odiando todo lo que pasa, preguntándose ¿POR QUÉ A ÉL?
Miró la hora. “04.35”
Se sentó en el puente, observando un largo rato como pasaban los autos, se sacó su remera azul, la nueva y estrenada esa noche. Se sacó las zapatillas y las dejó a un costado. Ya de pie al borde del puente, pensó,
“Mamá es una genia, esas zapatillas son las más cómodas que tuve en mi vida”

Y dejó caer su cuerpo, su vida, su familia, la mano, las burlas, los papelitos, los moretones, esas miradas, esos murmullos, esas risitas, todo.


FIN

  
Hay muchas personas como Emilio, que siendo y mostrándose ellos mismos son atacados por otros. Como también hay casos de personas que escondiendo quienes verdaderamente son, por miedo a la reacción de sus conocidos/amigos/familia, se ven perjudicados por ellos mismos.
Nada debería pasar por esto.
Todos debemos aceptar al otro. No importa su apariencia física, su orientación sexual, su religión, su género, etc. Porque al fin y al cabo, TODOS somos humanos.


EXCELENTE TRABAJO, MARIANA!!!

3 de noviembre de 2007

Sobre violencia familiar


Ciclo de la Violencia Familiar


FASE 1. ACUMULACIÓN DE TENSIONES
Al principio de la mayoría de las relaciones es muy difícil que aparezca la violencia. Durante este período se muestra un comportamiento positivo. Cada miembro de la pareja muestra su mejor faceta. La posibilidad de que la pareja termine es muy alta si ocurriera algún episodio de violencia.
A medida que la relación continúa, se incrementa la demanda así como el stress.
Hay un incremento del comportamiento agresivo, más habitualmente hacia objetos que hacia la pareja. Por ejemplo, dar portazos, arrojar objetos, romper cosas.
El comportamiento violento es reforzado por el alivio de la tensión luego de la violencia.
La violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja y puede haber un aumento del abuso verbal y del abuso físico.
La pareja intenta modificar su comportamiento a fin de evitar la violencia. Por ejemplo: mantener la casa cada vez más limpia, a los chicos más silenciosos, etc.
El abuso físico y verbal continúa.
La mujer comienza a sentirse responsable por el abuso.
El violento se pone obsesivamente celoso y trata de controlar todo lo que puede: el tiempo y comportamiento de la mujer (cómo se viste, adónde va, con quién está, etc.)
El violento trata de aislar a la víctima de su familia y amistades. Puede decirle, por ejemplo, que si se aman no necesitan a nadie más, o que los de afuera son de palo, o que le llenan la cabeza, o que están locos etc.
Esta fase difiere según los casos. La duración puede ser de semanas, días, meses o años. Se va acortando con el transcurrir del tiempo.

FASE 2. EPISODIO AGUDO DE VIOLENCIA
Aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas
El abusador hace una elección acerca de su violencia. Decide tiempo y lugar para el episodio, hace una elección consciente sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a hacer.
Como resultado del episodio la tensión y el stress desaparecen en el abusador. Si hay intervención policial él se muestra calmo y relajado, en tanto que la mujer aparece confundida e histérica debido a la violencia padecida.

FASE 3. ETAPA DE CALMA, ARREPENTIMIENTO O LUNA DE MIEL
Se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y cariño.
En esta fase, puede suceder que el golpeador tome a su cargo una parte de la responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún cambio en la situación a futuro. Actúan como si nada hubiera sucedido, prometen buscar ayuda, prometen no volver a hacerlo, etc.
Si no hay intervención y la relación continúa, hay una gran posibilidad de que la violencia haga una escalada y su severidad aumente.
A menos que el golpeador reciba ayuda para aprender métodos apropiados para manejar su stress, esta etapa sólo durará un tiempo y se volverá a comenzar el ciclo, que se retroalimenta a sí mismo.
Mitos acerca de la Violencia Familiar


El problema de la violencia familiar está muy exagerado.

El maltrato es la causa más común de lesiones o daño en la mujer, más aún que los accidentes automovilísticos, violaciones o robos combinados. Las secuelas de la violencia doméstica producen altísimos costos al estado y a la sociedad en general. La violencia física es la causa de un cuarto de todos los intentos de suicidio realizados por la mujer. El 20% de las consultas de guardia realizadas por mujeres son resultado del maltrato físico de novios o maridos. El 50% de los hogares padece de alguna forma de violencia. Debido a la proyección geométrica de la epidemia estas estadísticas se irán incrementando con el paso del tiempo si no hacemos algo para detenerla.

Hombres y mujeres han peleado siempre; es natural.





En cada familia o relación existen conflictos ocasionales o más o menos permanentes, pero no hay necesidad de resolverlos mediante la violencia. El maltrato es un crimen de abuso, poder y control. El golpeador habitualmente piensa que tiene el derecho de controlar a su pareja y/o niños por cualquier medio, aún a través de los golpes. La violencia no es una manera aceptable ni justificable para solucionar problemas, aún cuando sólo sea ocasionalmente.


La violencia familiar es un problema de las clases sociales bajas y de las poblaciones marginales.

La violencia familiar se produce en todas las clases sociales, sin distinción de factores sociales, raciales, económicos, educativos o religiosos. Las mujeres maltratadas de menores recursos económicos son más visibles debido a que buscan ayuda en las entidades estatales y figuran en las estadísticas. Suelen tener menores inhibiciones para hablar de este problema, al que consideran “normal”. Las mujeres con mayores recursos buscan apoyo en el ámbito privado y no figuran en las estadísticas. Cuanto mayor es el nivel social y educativo de la víctima, sus dificultades para develar el problema son mayores, por diversas razones. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la carencia de recursos económicos y educativos son un factor de riesgo, ya que implican un mayor aislamiento social.

El maltrato generalmente se produce una sola vez. Debería ser un asunto familiar privado, no un crimen.

El incidente de maltrato rara vez es un hecho aislado. En realidad el maltrato generalmente se produce como una escalada en frecuencia e intensidad, con el agravante de tener un comienzo insidioso (la víctima no lo nota al principio). La incidencia posterior de la violencia es menor cuando el golpeador es denunciado o arrestado, que cuando la policía separa a las partes o actúa como mediadora. Las mujeres maltratadas se merecen la protección que, además, es su derecho, del sistema judicial y policial y necesitan de los recursos que la comunidad puede brindar. La mayor parte de las mujeres que consulta lo hace después de haber padecido un promedio de entre 8 y 11 años de violencia doméstica.

Si la mujer maltratada realmente quisiera, podría dejar a su abusador.

Muchas mujeres dejan a sus parejas. La violencia familiar es el motivo del 50% de los divorcios de clase media. Muchas mujeres que se divorcian por abuso eligen no hablar de la violencia. Sin embargo existen razones sociales, económicas, culturales, religiosas, legales y/o financieras que mantienen a las mujeres dentro de .la relación. El miedo es otra de las razones que las hace permanecer en sus hogares. Los peores episodios de violencia suceden cuando intentan abandonar a su pareja. Los golpeadores tratan de evitar que las mujeres se vayan a través de amenazas de lastimarlas o matarlas, de lastimar o matar a sus hijos, de matarse ellos o de quedarse con la tenencia de los chicos. Si ellas de todas maneras pueden abandonarlos, un 30% de los golpeadores son capaces de encontrarlas, acosarlas y maltratarlas nuevamente.
Las actitudes sociales, tales como la creencia de que el éxito del matrimonio es responsabilidad de la mujer y que las mujeres lastiman a sus hijos si los privan de su padre, sin importar cómo actúe él, mantienen a muchas mujeres dentro de la relación violenta. Además, las mujeres con chicos que abandonan el hogar tienen el 50% de posibilidades de verse económicamente perjudicadas y terminar viviendo por debajo de niveles de pobreza.

No existe la violación conyugal.





Por lo menos una quinta parte de las mujeres maltratadas son forzadas a mantener relaciones sexuales durante el episodio de violencia o inmediatamente después. De la misma manera son forzadas a realizar actos sexuales indeseados. El 60% de ellas son sexualmente abusadas por sus parejas.


El embarazo detendrá la violencia.

Frecuentemente hay un aumento de la violencia durante el embarazo y muchas veces el primer episodio de violencia física se produce durante el embarazo. Generalmente los golpes se dirigen especialmente al vientre de la mujer, produciéndole un aborto o complicaciones en el embarazo.
Muchas jóvenes inician una relación con un hombre violento al quedar embarazadas.

Los chicos no se dan cuenta de que su madre es golpeada, por lo cual no son afectados.

Al menos en la mitad de los hogares en los que la madre es maltratada, también lo son los niños. También pueden ser lastimados por la violencia en contra de su madre, a través de objetos voladores, o mientras están en sus brazos. Aún cuando los niños sólo sean testigos de la violencia contra la madre, las consecuencias para su salud y su supervivencia son graves. Frecuentemente son ellos quienes instan a la madre a abandonar la relación violenta o quienes se interponen entre los padres para proteger a la madre.
Los varones tienen más posibilidades de convertirse en violentos cuando crecen. Las niñas aprenden que la sociedad acepta la violencia hacia las mujeres.
Los niños que viven en hogares violentos se sienten asustados y confundidos. No reciben el beneficio de un ambiente seguro y continente como se merecen. Están en un alto riesgo de experimentar problemas de conducta, aprendizaje, problemas físicos relacionados con el stress y problemas de adicción. Los niños aprenden mientras observan y ven que la violencia funciona (se consigue lo que se busca) especialmente si se utiliza contra alguien menos poderoso. Aprenden que está bien solucionar problemas y controlar a los demás mediante la violencia, especialmente cuando no hay ninguna intervención que frene la violencia.
El riesgo que los niños se conviertan en víctimas primarias es un 50% más alto en los hogares en los que existe violencia conyugal.

Las mujeres maltratadas son masoquistas y locas, provocan y disfrutan del maltrato.

Las mujeres no provocan ni merecen el maltrato. Merecen una vida libre de violencia. De la misma manera que sucede con la violación, se hace el intento de acusar a la víctima del comportamiento del atacante. Los golpeadores comúnmente echan la culpa de su comportamiento a frustraciones menores, al abuso de alcohol o drogas o a lo que su pareja pudo haber dicho o hecho. La violencia, sin embargo, es su propia elección. No conocen maneras no violentas de manejar su enojo.
Las reacciones de la mujer maltratada frente a la violencia son normales y necesarias para sobrevivir, dadas las circunstancias. Ella no está loca ni disfruta del maltrato. Generalmente lo que siente es miedo, impotencia, debilidad y vergüenza. Sigue ilusionada en que su pareja va a cambiar. El muestra remordimientos o promete que va a cambiar.

Los hombres que maltratan a sus mujeres están enfermos y no son responsables por sus acciones.

El maltrato es un comportamiento aprendido de las experiencias de la infancia y de los mensajes sociales justificando la violencia contra las mujeres. Los hombres que maltratan a sus mujeres o a sus hijos son, por lo general, sumamente seductores y agradables. También son excelentes vecinos y cumplidores en el trabajo. Si realmente estuvieran enfermos serían violentos no sólo dentro del hogar, sino también fuera de él. Pocos de ellos presentan alguna patología. Los golpeadores no están fuera de control y acusan a sus parejas de provocarla. Este mito permite justificar la violencia, evitando que la sociedad sancione el maltrato.

La violencia familiar es provocada por el alcohol y las drogas.

El alcohol y las drogas son factores de riesgo, ya que reducen los umbrales de inhibición, pero no producen la violencia. La combinación de modos violentos para la resolución de conflictos con adicciones o alcoholismo suele aumentar el grado de violencia y su frecuencia. Muchos golpeadores no abusan ni de las drogas ni del alcohol y muchos abusadores de drogas o alcohol no son violentos. Son dos problemas separados que deben ser tratados por separado.

Los violentos no cambian.

Los hombres que golpean pueden aprender a ser responsables de su propio comportamiento y pueden aprender modos no violentos de actuar o comunicarse. Obviamente, los cambios sólo se producirán si el violento toma conciencia de su problema y desea solucionarlo.

Una vez que se detienen los golpes, todo va a estar bien.

El abuso psíquico, emocional y sexual generalmente son anteriores a los golpes y continúan aún cuando éstos se hayan detenido. Estos comportamientos también deben cesar para poder comenzar el proceso de reparación. Las mujeres maltratadas sienten miedo, ansiedad, indefensión, ira y vergüenza. Se desarrolla una muy pobre autoestima debido a los constantes insultos y desvalorización de su pareja. Habitualmente es aislada por su pareja y ha perdido contacto con amigos y familia. Suele estar asustada de ser culpabilizada por ellos de la violencia. El soporte de amigos, familiares y la comunidad son necesarios para reconocer sus fuerzas y para creer que ella es una buena persona que merece una vida libre de violencia. La recuperación de la violencia es un proceso que puede llevar un tiempo muy largo.
La violencia emocional produce secuelas tan severas que muchas veces se diagnostican psicopatologías graves como consecuencia del maltrato.


La violencia doméstica sólo es un problema familiar.

Es un crimen contra la sociedad agravado por el vínculo, de la misma manera que lo es la violencia entre extraños,. Problemas sociales como el alcoholismo, las adicciones, la delincuencia juvenil, el suicidio y la fuga de hogar aumentan cuando hay violencia en el hogar. Las empresas pierden billones de dólares al año debido al ausentismo y la baja productividad resultante de la violencia familiar. Los costos médicos producidos por violencia familiar ascienden a millones de dólares. Las comunidades gastan millones de dólares al año en intervenciones a través de los programas de asistencia y prevención de la violencia.